¿Puedo tener un perro?

Una guía para saber si estás preparado para tener una mascota canina. 

Si estás pensando en tener un perro por primera vez, llegaste al lugar correcto. Incorporar un perro a tu familia sin dudas te hará muy feliz, pero primero es importante que tengas en cuenta la responsabilidad que esto implica. Estos animales, además de las necesidades básicas de higiene, alimentación y salud, necesitan dar largos paseos, hacer sus rutinas de entrenamientos y de educación; por eso es que sus dueños deben contar con paciencia y tiempo para dedicarles. Ocurre muy a menudo que creemos saber todo lo que el cuidado de esta mascota implica, pero no nos detenemos realmente a pensar en detalle en cada uno de los aspectos. Por eso mismo, sostenemos que antes que dar cualquier paso, es necesaria una reflexión profunda sobre el tema. 

Siempre tenemos que dedicar un tiempo previo a reflexionar sobre por qué queremos tener un perro y si es el momento adecuado. 

¿Querés saber si estás listo para aceptar el compromiso de tener una mascota? A continuación presentamos una guía de preguntas que apuntan a ayuadarte a saber si estás preparado: 

¿Por qué querés un perro? Es fundamental no tomar decisiones impulsivas. Si tu respuesta a esta pregunta es “no lo sé”, o “porque todos tienen uno” no deberías apresurarte, y pensarlo un poco más. 

¿Tenés hijos? Si es así, ¿cuántos años tienen? Es posible que tengas que tomarte un tiempo para educar a tus hijos pequeños sobre cómo deben comportarse con un perro. 

¿Generalmente pasás mucho tiempo fuera de casa? Es probable que trabajes tiempo completo y pases todo el día afuera, en cuyo caso recomendamos preguntar a familiares o amigos si ellos podrían cuidar a tu nueva mascota, especialmente durante las primeras semanas, para revisar que no le falte agua, sacarlo a pasear, y ayudarlo a que se adapte al nuevo ambiente en los horarios en los que vos no estás en tu casa. 

¿Viajás mucho? Si solés ausentarte por viajes, pensá si tu perro te acompañará cada vez o si, al contrario, lo dejarás con alguien en casa. Nuestra recomendación es que pactes de antemano con quién podría quedarse o quién  lo cuidaría en caso de necesitarlo.

¿Podés financiar sus necesidades? En este punto, tené en cuenta gastos como el veterinario, medicamentos, alimento, accesorios, aseo y demás. 

¿Tenés el tiempo necesario? Esta es una de las principales preguntas que tenés que hacerte. Entrenarlo, cuidarlo, hacerle compañía, ayudarlo a adaptarse a un nuevo hogar, todo ello requiere de tu tiempo y por eso es importante que sepas si vas a poder brindárselo. 

¿Tu hogar es seguro? No existe un solo tipo de entorno adecuado para un perro. Sea cual sea el ambiente, lo fundamental es que sea seguro para tu mascota ya que no debe asociar el lugar en el que vive con algún miedo o alguna sensación desagradable. Además, si bien en un principio tu perro no debe pasar largas horas solo, también tiene que aprender a estar tranquilo cuando su dueño no esté en casa y, para ello, es esencial que vea a la casa como un espacio seguro. 

Desde que llegue a nuestro hogar, debemos estar siempre para él, por mucho que nuestra vida cambie. 

Teniendo todo esto en mente podés conocer el panorama general de lo que implica el compromiso de sumar a un perro a tu vida. Sin embargo, hay algo que no podemos explicar con  palabras: la felicidad única de tener un fiel compañero. Si creés que cumplís con todos los requisitos y estás 100% preparado/a, esta es la señal que estás buscando para dar el paso: ¡hacelo! No lo dudes más, empezá a buscar a tu próxima mascota. Te lo advertimos: te vas a enamorar desde el minuto uno. 

Convivencia pacífica entre perros y gatos. ¿Es posible?

¿Pueden gatos y perros convivir en armonía en un mismo hogar? ¿Qué pasa cuando queremos sumar una mascota a nuestra familia, pero ya tenemos otra en casa? Todos hemos escuchado alguna vez el falso mito de que gatos y perros se odian, que son enemigos naturales. Pero esto lejos está de ser verdad. Gatos y perros pueden tener una convivencia pacífica e, incluso, ser muy buenos amigos. Sin embargo, debemos ser pacientes y tener los cuidados necesarios para ayudarlos a que se adapten el uno al otro. Spoiler alert: no hay truco de magia, la convivencia perfecta no se obtiene de un segundo al otro, pero con paciencia, dedicación y estos consejos, podés lograrlo. 

1. Primer encuentro: la presentación 

Este es un momento crucial tanto para el gato como para el perro, por eso tenemos que intentar evitar la sobreexcitación para que ambos se muestren tranquilos. Normalmente, la nueva mascota llega a un territorio “ya conquistado” por el otro. Por eso, hay que ser especialmente sensibles con este primer contacto. Lo importante es que, al conocerse, ambos animales puedan olerse y mirarse. Ese es el objetivo principal. Si cuando se acerquen ves que están tranquilos, dejá que interactúen. Pero si notás que alguno de los dos se muestra arisco o tenso, lo mejor es separarlos por un rato. De  todas formas, ¡no te preocupes! Este comportamiento es muy habitual, solo tardarán un poco más de tiempo en aceptarse.

Para que el primer encuentro sea lo más agradable posible para ellos, y también para el dueño, recomendamos:

  • No alzar al gato en brazos, porque puede arañarte. De ser posible, cortale las uñas para que no lastime al perro de un rasguño. 
  • Que el espacio del encuentro sea un lugar amplio de la casa y, preferentemente, que el perro vaya atado. El gato debe tener la posibilidad de “huir” a refugiarse en alguna estantería o mueble. Los gatos suelen agobiarse con facilidad y mostrarse agresivos, por eso debe sentir que tiene la libertad de escapar de la situación.
  • Puede resultar muy útil que, al momento de la presentación, el perro esté cansado. Por eso sugerimos que antes del encuentro el perro haga su rutina de ejercicio o de un largo paseo. 

2. Premios

Una idea muy útil para trabajar la convivencia es juntarlos y, si se encuentran tranquilos y relajados, usar la voz a modo de incentivo (por ejemplo, felicitandolos con frases del tipo “¡muy bien!” y variantes) o darles a ambos una golosina o snack a modo de “premio”. Así, tus mascotas asociarán el encuentro a algo positivo.

3. Cada quien con su comida 

Es importante darles de comer en espacios separados y que cada uno tenga sus propios recipientes para comida y agua; de esta manera evitarás eventuales disputas por el alimento. Si con el tiempo crean una buena relación, ya no será necesario que coman en espacios distintos. Además, es fundamental que no permitas que uno coma la comida del otro. 

4. Duplicá los juguetes

Lo mejor es tener varios juguetes para que cada uno pueda elegir los suyos y, así, evitar que haya conflicto por celos o por posesión de estos objetos. El uso de juguetes es fundamental para el desarrollo y crecimiento tanto de gatos como de perros. Una de las razones por la que es importante que cada uno tenga los propios, es que gatos y perros tienen necesidades distintas. Los juguetes para gatos están pensados para canalizar su instinto cazador, mientras que los juguetes para perros los hacen sentir seguros a través de la sensación de posesión. (Dato de color: por eso no es buena idea intentar quitarle un juguete de la boca a un perro). 

5. La casa es para todos 

Si bien se recomienda que durante los primeros días las mascotas estén la mayor parte del tiempo en habitaciones separadas para vayan acostumbrándose de a poco a los olores, no es productivo tener la casa dividida de manera definitiva en dos zonas distintas, una para cada uno. Así, solo logramos que les resulte muy difícil tolerarse una vez pase el tiempo inicial de conocimiento y que les sea imposible convivir de manera pacífica. 

6. Respetar sus ritmos 

Es importante no forzar la proximidad física y dejar que ellos mismos se acerquen el uno al otro cuando se sientan cómodos. Por ejemplo, si alzás al gato en brazos y lo obligás a estar cerca del perro, provocarás que lo termine arañando o que ocurra alguna pelea. 

7. Y lo más importante: TIEMPO 

La convivencia pacífica entre animales siempre lleva tiempo, de a poco irán formando una buena relación. No en todos los casos se creará un vínculo fuerte, pero es importante incentivar a una buena relación de convivencia a base de respeto. 

Recordá:  que tengan unas primeras semanas difíciles no quiere decir que van a llevarse mal siempre. Enseñales a ser compañeros. 

En pocas palabras, lo más importante es cuidar de la educación de las mascotas desde el primer día de convivencia, tanto del recién llegado como del que ya vivía con nosotros. La paciencia es la clave, los cambios no van a ocurrir de un día para el otro y, si bien hay muchos casos en que los dos animales se convierten en mejores amigos desde el minuto uno, en muchos otros suele ocurrir que la buena convivencia tarda un poco más en llegar. Teniendo en cuenta estos consejos y dedicando un tiempo a su educación, gatos y perros pueden llegar a convertirse en grandes compañeros.