Una guía sobre la higiene de tu perro.

¿Con qué frecuencia bañás a tu perro? ¿Le cepillás los dientes? ¿Le limpiás las orejas? ¿Cómo cuidás su higiene? Con un baño cada tanto, solo cuando lo ves sucio, no es suficiente. Los perros necesitan de una rutina de higiene que implica hábitos de aseo como el baño, el cepillado y limpieza de los dientes y oídos. Hoy te compartimos todo lo que tenés que saber para mantener a tu perro limpio y sano.

1. El baño 

La relación de cada mascota con el agua es diferente: puede que le encante y disfrute del momento o puede que le tenga temor y la situación le parezca agobiante. De cualquier manera, el baño es fundamental, por eso recomendamos:  

  • Usá un shampoo especialmente formulado para perros y que se adapte a su tipo de piel.
  • Asegurate de que el agua no esté demasiado caliente ni demasiado fría, sino tibia, a una temperatura agradable.
  • Cuando termines, secalo con una toalla, o si es invierno con secador de pelo.

En caso de que tu perro se ponga nervioso al escuchar el agua correr, sugerimos buscar la manera de hacer del baño un momento lo más relajante posible: por ejemplo, hablarle y acariciarlo ayuda para calmar su ansiedad y malestar. Es conveniente empezar a mojarlo de a poco y no empaparlo de repente. Por otro lado, también es buena idea hacer de la hora del baño un momento de juegos, podés llevar sus juguetes preferidos e ir jugando con él al mismo tiempo que lo aseás. También podés darle un premio al entrar y al salir de la bañadera para felicitarlo por haberse bañado. De esta manera tu perro asociará este espacio a un momento divertido, lo cual aumentará su confianza y lo hará sentirse cómodo. 

2. Oídos sanos y limpios

No hay que olvidar que la higiene de los oídos también es primordial. Es recomendable revisar diariamente sus oídos y especialmente en aquellos perros con orejas grandes, ya que, al no entrar aire a los conductos auditivos, la suciedad se queda acumulada. 

Enrollá una gasa alrededor de tu dedo índice y suavemente arrastrá la suciedad hacia afuera. Podés ayudarte con productos limpiadores específicos que ayudan a eliminar la cera de las paredes auditivas.

3. Cepillar y cortar su pelaje

Mantener el pelaje sano es otro de los hábitos en la limpieza e higiene para perros. No solo lavarlo, sino también cortarlo cada tanto, sobre todo en los perros de pelo largo y fino o enrulado. 

Cepillar el pelo de tu perro debe ser el primer hábito diario a adquirir. Los paseos, los juegos y los contaminantes presentes en el aire ensucian constantemente su pelo. El método más sencillo para eliminar esta suciedad es el cepillado.

Pero aparte de todo esto, el cepillado diario fortalece su pelaje y tiene beneficios para su piel. Un bonus: los perros disfrutan mucho de los masajes relajantes con el cepillo. Y si, además, lo acaricias y le hablás durante el proceso, podés estar seguro de que este momento se convertirá en uno de sus favoritos del día.

4. Dientes limpios

Tampoco podemos olvidarnos de la higiene dental, que no solo previene el mal aliento, sino que evita también futuras dolencias bucales que pueden derivar en infecciones. Un par de cepillados a la semana evitará posibles problemas dentales. Es esencial conseguir una pasta dentífrica especial para perros ya que pueden llegar a tragarla sin enjuagar (la nuestra les hace mal al estómago) y un cepillo de dientes también específico para perros.

¿Cuándo es mejor cepillarle los dientes? Recomendamos elegir momentos en los que el perro esté tranquilo, después de haber hecho ejercicio es una buena idea. Además, para que no tenga miedo de esta actividad, recordá siempre acompañar el momento con mimos y caricias para aflojar tensiones. 

5. Limpieza de ojos

Por último, dentro de la limpieza para perros también encontramos sus ojos. Para eliminar las molestas lagañas, alcanza con usar gasas humedecidas en suero fisiológico y arrastrarlas suavemente. La limpieza de los ojos previene posibles infecciones como la conjuntivitis. 

Es importante tener en cuenta que antes de aplicar cualquier producto sobre tu perro (ya sea la pasta dentífrica, el suero fisiológico, o la gasa en los oídos), es fundamental consultar antes con tu veterinario de confianza, ya que podrá aconsejarte y recomendar los mejores productos para tu compañero. 

Con esta guía práctica sobre el cuidado y la higiene de tu perro tendrás cubiertas todas sus necesidades de limpieza. La higiene para perros debe incorporarse como un hábito para que, tanto mascota como dueño, se acostumbren a ellas y formen parte de sus rutinas. 

La importancia del cepillado habitual de tu gato.

Cepillarle el pelo a tu compañero felino no es solo una cuestión estética para que luzca perfecto con un pelo brillante, sino que le aporta muchos beneficios para su salud: seguí leyendo para conocerlos.

Para empezar, y sobre todo en el caso de los gatos de pelo largo, un cepillado habitual evitará que genere bolas de pelo en el estómago ya que al peinarlo, estás eliminando el pelo sobrante y así tragará una menor cantidad cuando se lama. Por otro lado, te permite observar de cerca su piel para identificar posibles cambios en ella y de esta manera prevenir posibles malestares, pulgas, garrapatas o enfermedades. El cepillado también estimula la circulación sanguínea y hasta el tono muscular del felino. Y un plus: el pelo liso funciona como un buen aislante, por lo que si lo peinas con frecuencia, mantendrá mejor su calor corporal. Entonces, un cepillado habitual no solo se elimina la suciedad, la grasa y el pelo sobrante sino que también mejora notablemente el estado general de su piel. 

¿Cómo cepillarlo? 

Sugerimos tener un peine y un cepillo, ya que cumplen funciones distintas. Hay que prestar especial atención a las zonas de roce (cuello, axilas e ingle) ya que es ahí donde aparecen los nudos habitualmente. Primero hay que pasar el cepillo para eliminar los peores nudos. Recomendamos cepillar en ambos sentidos del crecimiento del pelo. Después, para asegurar que no queden restos de nudos, se pasa el peine suavemente. Es muy importante seguir este orden y no pasar el peine sin haber cepillado antes, ya que si tiene muchos nudos podrías hacerle daño.

Algunas recomendaciones 

  • ¿Cuándo empezar a cepillar a un gato cachorro? Se puede empezar a partir de aproximadamente los dos meses de edad. 
  • Frecuencia: si tu gato es de pelo corto puedes cepillarlo una vez a la semana. Si es de pelo largo, necesitará varias sesiones.
  • Pelo sobrante: puede ocurrir que al cepillarlo con frecuencia notes que quedan muchos pelos enganchados en el cepillo. De ser así, no tenés nada de qué preocuparte: son los pelos muertos excedentes. De todas formas, si ves que es una cantidad fuera de lo normal, siempre es mejor consultar a tu veterinario de confianza para que te saque las dudas. 

Si dudás sobre si a tu gato le gustará que lo peines con frecuencia o no, podés olvidarte de esa preocupación: estos animales disfrutan mucho de los masajes por todo el cuerpo. Lo mejor del momento del cepillado es que vas a poder crear un espacio en el que pasarás un tiempo exclusivo con tu mascota, fuera de distracciones. Él estará a gusto y saludable, ¡y vos vas a fortalecer el vínculo especial con tu mascota!